Enrique Dans nos muestra en que se equivocan las empresas a la hora del CM

Visiones actualizadas sobre el community management

El pasado miércoles aproveché mi presencia en la barra tecnológica de La Noche en 24 horas para tratar de dar una serie de ideas muy simplificadas y a grandes trazos sobre la visión más actualizada del community management: una responsabilidad que fue asignada en sus orígenes y por razones que resultan difíciles de comprender fundamentalmente a perfiles junior, probablemente derivado de una errónea asociación entre juventud y manejo de redes sociales. A partir de ahí, encontramos casos de todo tipo en los que se suceden errores, en ocasiones graves, relacionados con una elección errónea de community manager o con una asignación incorrecta de medios y responsabilidades, una situación que aún persiste en muchas empresas.

Community-management

La visión más actualizada del community manager suele relacionarse con un profesional de amplia experiencia en comunicación y facilidad para el trato personal, con una fundamental orientación al pensamiento empático, a la inteligencia emocional. Además, necesita tener una visión estratégica que le permita entender la importancia de su misión y tener directrices claras a la hora de asignar criticidad o tratar determinados asuntos, así como una interlocución de primer nivel: debe ser capaz de llamar a la puerta de cualquier despacho, incluida la dirección general, para solicitar una intervención determinada. No es extraño que se le haga rotar por distintos departamentos de la compañía con el fin de obtener una visión global, una imagen completa que le permita dar respuesta a cuestiones relacionadas con cada uno de ellos. Finalmente, es fundamental una fuerte orientación analítica, una dotación de herramientas y bagaje teórico que le permitan ofrecer respuestas basadas en los datos, no en la intuición.

Dada la importancia de las redes sociales y el hecho de que las empresas se dividen hoy entre las que han tenido problemas de comunicación y las que los van a tener, el perfil del community manager adquiere una importancia fundamental. Las personas con experiencia y un buen track record en la gestión de situaciones complejas, o las que son capaces de demostrar éxitos basados en su gestión son profesionales cotizados, completamente alejados de aquella idea de “un chaval que tenga muchos amiguitos en el Facebook”. Al final, las empresas deberían entender que esta función resulta cada vez más importante, que ayuda no solo a evitar problemas sino también al desarrollo de una imagen y de una empatía con el cliente que en muchas ocasiones se convierte en la base de la venta, y que, como en todo, if you pay peanuts, you’ll hire monkeys; si pagas cacahuetes, terminarás contratando monos.

Fuente: http://www.enriquedans.com